dijous, 15 de gener del 2026

Una laguna en el mar de las olas (XXIII)

 

Astronautas de diversas nacionalidades se encuentran
en la Estación Espacial Internacional

Capítulo XXIII. Presentaciones

Sin otra referencia en medio de la inmensa sala de Titán, no fue difícil para el grupito de astronautas entender que los asientos estaban puestos para ser usados, así que todos los componentes de la misión se sentaron. A los pocos momentos vieron cómo de la oscuridad salían los tres desconocidos vestidos con el EVA, que se colocaron ante ellos en los lugares que habían quedado vacíos. Pero no eran los únicos asistentes a aquella extraña reunión. La presencia que se había materializado para recoger información de sus compañeros también se encontraba allí, pero los terrestres no eran capaces de verla ni de detectarla por ningún otro medio. Únicamente los krakta eran conscientes de que todo cuanto se tratara en aquella excepcional e histórica entrevista sería convenientemente escuchado y registrado.

El que se había presentado a sí mismo como Kanwal llevaba plegado el casco y se dirigió a ellos, esta vez hablando de forma más natural, con movimiento de labios y una expresión no tan estática en su rostro. Las palabras les llegaron con claridad a través del sentido del oído.

-Soy Kanwal de Krakta, responsable de las comunicaciones en nuestro grupo de exploración. Somos investigadores, enviados por Krakta para estudiar este sistema. Se ha detectado vida inteligente con un grado de desarrollo que le permite salir al cosmos, y deseamos conocerla y darnos a conocer. Represento a las ciencias del intercambio y la manifestación artística de mi cultura. Estos son mis acompañantes.

El que se encontraba a su derecha levantó cuidadosamente las manos y replegó el casco con cierta torpeza. Aparecieron las facciones de un joven varón caucásico, un pelirrojo de rasgos imprecisos, como si le costara expresarse por medio de gestos. Finalmente consiguió componer una ligera sonrisa, y aunque la diferencia de ademán era casi imperceptible, mostraba un fuerte contraste con la impasibilidad de Kanwal. La voz sonó insegura, como si no supiera muy bien cómo emitirla, pero las sílabas que pronunció estaban bien articuladas, nítidas y precisas.

-Saludos. Soy Jakork de Krakta, encargado de estudiar vuestra forma de pensar, sentir y actuar. Represento a las ciencias de la personalidad de mi cultura.

El tercer krakta permaneció unos instantes en silencio y sin descubrirse, como si esperara algo que no llegaba. Los terrestres no se atrevían casi ni a respirar. Finalmente liberó el casco. Vieron entonces otra cabeza de apariencia humana, un hombre de mirada tan intensa que al principio ni siquiera fueron capaces de distinguir sus facciones. Aquellos ojos, o quizá el poder que en ellos se manifestaba, les tenían literalmente hechizados, clavados en sus asientos, imposibilitados de llevar a cabo el más mínimo movimiento. Después vieron un rostro blanco y enjuto enmarcado por un corto cabello oscuro, pero lo más destacable seguía siendo aquella mirada ardiente, que poco a poco se fue suavizando, aunque sin dejar de ser penetrante, intimidante incluso.

-Soy Koroj de Krakta, mando superior de la expedición. Responsable de establecer contacto y de valorar vuestros avances como especie. Represento a las ciencias de la materialidad externa de mi cultura.

Enmudeció y los extraños permanecieron inmóviles, mirando atentamente a los terrestres. Allí sentados, uno junto a otro, recordaban de forma vaga a tres astronautas de las primerías de la exploración espacial; una imagen sobradamente conocida, aunque tan anticuada que pertenecía a esos conocimientos planetarios compartidos que se incluyen en algo llamado el imaginario colectivo. Por esa razón o por cualquier otra, la situación era lo bastante tranquilizadora y reconocible como para que Radha se decidiera a hablar.

-Señores, gracias por sus explicaciones, aunque apenas hemos entendido nada, y las circunstancias siguen siendo las mismas. Como dije hace unas horas, es preciso que ustedes nos devuelvan el control de la nave y nos permitan ponernos en contacto con la Tierra. Después seguiremos las instrucciones que nos indiquen desde allí.

La frialdad con que fueron recibidas estas palabras fue tan patente que a la propia Radha se le fue apagando la voz, y acabó la frase sin ninguna convicción. Kanwal volvió a dirigirse a los tripulantes de la Mare Undarum.

-Hemos hecho nuestra presentación. Vosotros debéis hacer la vuestra.

-Somos los miembros de la expedición Mare Undarum. Exigimos que se nos devuelva el control…

-¿Acaso sólo esta criatura sabe hablar? ¿Por qué no permite responder a los otros? Siempre dice lo mismo. Es absurdo -Kanwal mostraba más y más desagrado conforme pasaba el tiempo. Los terrestres no sabían cómo les llegaba esta información, pero era indudable, lo percibían.

Radha lo intentó de nuevo.

-Soy la primera ejecutiva y responsable de la misión Mare Undarum de la Tera Spaca Agentejo. Yo soy la única autorizada a ser el interlocutor en un contacto con extraños…

Kanwal la interrumpió con sequedad.

-La primera ejecutiva y responsable tiene una mentalidad excesivamente inflexible. Deseamos que sea otro el interlocutor -se volvió a Elaine-. Deseamos que sea… que seas…

-Tú -el pronombre salió de Jakork porque Kanwal estaba dudando en cómo dirigirse a la mujer. El tipo de tratamiento no estaba muy claro para ellos.

-¿Yo? No soy ni la primera ni la segunda en la cadena de mando… Sólo la tercera.

Kanwal respondió como si no la hubiera oído en absoluto.

-Yo me dirigiré a… sólo la tercera, y tú me responderás o indicarás quién es el más adecuado para ello.

-¿Puedo hacer primero una pregunta? -Elaine estaba bastante encogida, sobre todo al ver las miradas furiosas de Radha y el asombro del resto, pero la curiosidad podía más que ella. Ya que le tocaba ser la mediadora, algún privilegio le tenían que conceder.

-Pregunta -fue Jakork el primero en contestar.

-¿Para qué necesitan que nosotros nos presentemos y les demos explicaciones si ustedes tienen acceso a nuestra mente y nuestros pensamientos? Es así, ¿verdad? De lo contrario no podrían llevar a cabo un control tan preciso.

-Es una pregunta interesante -respondió Jakork-, y espero que lo que voy a decir la conteste convenientemente. Tenemos una indicación somera de vuestras ideas y de vuestras estructuras y procesos mentales, pero hemos de saber cómo lo expresáis vosotros mismos, ya que no está nada claro si la interrelación es total o no. En realidad, creemos que para transmitir la información de vuestros cerebros necesitáis apelar a muchos tipos de comunicación complementarios, y se nos escapa cuáles son. Si no es así -el krakta se detuvo como para reorganizar sus ideas, o para hacerlas inteligibles- es que lo que llamáis el habla es muy imperfecta, o bien que sois incapaces de relacionaros de forma total, o que no lo deseáis. Para nosotros representa una forma muy ardua de correspondencias interindividuales, pero estamos dispuestos a respetar vuestros parámetros para establecer unos vínculos provechosos.

Digerir esta parrafada fue un trabajo fatigoso para los terrestres, pero las buenas intenciones de Jakork se desprendían de ella, así que la aceptaron por lo que valía.

-Muchas gracias, Ja…Jar…

-Jakork.

Kanwal se dirigió a Elaine:

-Deseamos que cada uno exprese quién es. Empiezas tú.

Elaine hizo un esfuerzo por reorganizar sus pensamientos y empezó a hablar con cierta vacilación, pero viendo la atención con que la escuchaban los extraños, pronto adquirió el suficiente aplomo como para que sus frases fueran concretas y sencillas.

-Me llamo Elaine Marchand, bueno, Elaine Boissieu.

-No comprendo -Kanwal expresó reproche- ¿No sabes tu nombre, o no puedes decidir cuál te define?

-Lo siento, es que normalmente utilizo mi nombre de casada, Boissieu, pero en las misiones prefiero llevar mi propio nombre, Marchand.

Los tres krakta quedaron silenciosos. Una información saltó entre ellos.

-Una de las formas de expresión de la dominancia de género. En algunas culturas el representante del género hembra se ve obligado a perder su nombre al convertirse en miembro de una pareja reproductora.

-Qué desagradable.

-Cruel.

Kanwal se dirigió a ella con frialdad.

-Es irrelevante, continúa.

-Soy médico, es decir, me ocupo de mantener en buena salud a las personas que atiendo. Nací y crecí en Aquitania, en Europa. Acabé la carrera de medicina sin haber cumplido aún los veinte años, así que me otorgaron becas para ampliar mis horizontes. Tuve suerte.

-¿Es eso poco usual? -la pregunta vino de Jakork.

-Es muy raro. Soy lo que algunos llaman “una niña prodigio”, aunque a mí me fastidia ese término. Simplemente, en el aprendizaje abstracto soy mucho más rápida que otras personas. En otras cosas no soy nada prodigiosa, se lo aseguro.

Los tres krakta absorbieron en silencio esta afirmación. Jakork continuó preguntando.

-¿Lo que quieres decir es que hay grandes diferencias en el aprendizaje entre unos individuos y otros?

-Oh, sí…

-Sigue, ya es bastante información -la interrumpió Kanwal- ¿Cómo llegaste a este equipo? En tu planeta viven miles de millones de seres. ¿Por qué estás tú aquí?

-Cuando acabé mis estudios, me animaron a continuar mi perfeccionamiento como médico, así que decidí especializarme en patologías psicosomáticas y en medicina de colectivos profesionales. Estudié en París, Hamburgo, Lleida y Beijing. En esta ciudad entré en contacto con personal de la TSA y me convencieron para seguir un curso de adiestramiento de astronautas. Fue un éxito, participé en varias misiones en las estaciones de órbita baja, me enviaron después a las geoestacionarias altas, estuve en la Luna y finalmente conseguí este puesto después de un proceso de selección muy riguroso; bueno, como los demás compañeros. Nuestro entrenamiento duró un año y… aquí estoy.

Koroj se dirigió a ella por primera vez:

-¿Quién eres?

-No lo entiendo… Creo que ya se lo he dicho… Elaine Marchand…

-No. Nos has dicho el nombre que te dan, tu grado de responsabilidad, dónde has nacido, qué has aprendido y cómo has llegado hasta aquí. ¿Quién eres?

-Tengo treinta y un años, estoy casada con un abogado al que conocí en la Sorbona, en París, durante mi etapa de estudiante, se llama Jean Luc Boissieu…

-Eso es un dato numérico y más nombres.

-Ignoro qué es lo que quiere usted oír -Elaine enrojeció y se empezó a sentir insegura.

-Y esto te está inquietando. No insistiré. Sigo sin saber quién eres tú, o quien crees tú que eres, o si lo sabes siquiera, pero esperaré. Veamos el resto. Dime quién es la persona con más autoridad.

Elaine señaló a Radha con una inclinación de cabeza, no se atrevió a señalar.

-Doctora Radharani Chatterjee.

-Explícanos quién eres tú, doctora Radharani Chatterjee. Y nada más que eso, no deseo escuchar otra vez tus indicaciones de cómo hemos de actuar. Y es importante, para referiros unos a otros utilizad el nombre más descriptivo, no son precisos ni dos ni tres apelativos para cada individuo. Es farragoso. Somos pocos y no hace ninguna falta.

Radha ya se había resignado a seguirles la corriente; en realidad, podía llegar a ser más acomodaticia de lo que aparentaba, pero no tenía ninguna intención de que sus compañeros lo supieran.

-Chatterjee. Soy bengalí, nací en la ciudad de Alta Kolcata. Mi caso es parecido al de Marchand: aprendizaje rápido, notas excelentes… Al concluir mis estudios ingresé en la TSA, y después de varias misiones me asignaron mi primer mando como responsable. No puedo hablar de mí, pero sí de ella -dirigió esta observación hacia Koroj, y como éste no se opuso, siguió hablando-. Marchand es brillante, aunque demasiado tímida. Creo que ser médico es para ella una auténtica vocación. Los grupos excesivamente numerosos la intimidan y pierde toda su seguridad. En grupos pequeños funciona muy bien y da de sí en todo su potencial. Tiene el carácter ideal para una tripulación de este tamaño: prudente, a bien con todos, no es chismosa y está poco inclinada a la revuelta y al motín -aunque esta última observación era muy irónica, los krakta la asimilaron junto con las demás.

-Eso está mucho mejor, aunque es simplemente tu opinión sobre ella. Vamos avanzando -Koroj demostró cierta complacencia-. Tienes habilidad para la observación de caracteres. Marchand, haz lo mismo con Chatterjee.

A Elaine no le hizo ninguna gracia, pero estaba totalmente decidida a colaborar.

-Es una líder nata, bastante objetiva, y procura ser justa.

-¿Bastante? ¿Procura? -la voz de Radha era pura sosa cáustica. Pero Elaine estaba lanzada. Así que brillante pero tímida, que perdía su seguridad. Ahora verían si decía las cosas claras o no.

-Tiene muy buena cabeza, pero es rígida, aunque por suerte para nosotros tiene la capacidad de escuchar. Su mejor cualidad es la bondad, y el peor defecto, el mal genio.

Gantomor tuvo que hacer grandes esfuerzos por no soltar una carcajada. Se oyó un bufido ahogado, y los ojos de Radha, que echaban chispas, podrían haberlo taladrado, pero él ni siquiera se dio cuenta. Se estaba divirtiendo demasiado, y oír a la retraída Elaine juzgar a otros con aquel gracejo no tenía precio.

-Señala al segundo en el mando -Kanwal no parecía apreciar las reacciones espontáneas del grupo e indicó a Elaine que siguiera, en un tono muy imperativo. Ella señaló al matemático.

-Gantomor -se avanzó a cualquier petición de parte de los extraños-. Muy inteligente, de carácter firme y con una excelente preparación. Aunque… -Elaine dudó, pero algo la obligaba a continuar-. No le hace gracia eso de ser el segundo, se cree capacitado para dirigir la misión, y si ha aceptado su puesto ha sido por no perder su lugar en la lista de ascensos. Vamos, por el escalafón. Como jefe a veces se muestra áspero y es bastante ordenancista. Como compañero tiene buen humor, es divertido y agradable. Nosotros dos nos llevamos muy bien, yo confío totalmente en él, pero no sé si los demás lo aprecian tanto.

Ahora le tocó a Radha sonreír, mientras Koroj dirigía su atención hacia el sujeto de dicha descripción.

-Su presentación, Gantomor.

La descripción de Elaine había incomodado a Iderbayarii, pero se presentó con claridad, aunque con cierta tiesura.

-Soy mongol, vengo de una familia de nómadas criadores de caballos. Es costumbre en mi región efectuar comprobaciones rutinarias de capacidad en todos los niños de las estepas, y fui escogido para realizar estudios superiores en ciencias -su voz vibraba de orgullo-. Me doctoré en física y matemáticas. La TSA dispone de buenas instalaciones y organización en Mongolia, y pronto me incorporé para realizar el entrenamiento. Tengo una esposa, y una hija que nació mientras yo viajaba hacia aquí. Y espero verlas y abrazarlas cuando regrese -estas palabras llevaban implícito un marcado desafío.

-¿Estos otros dos a quien mandan, o solamente obedecen? -Kanwal señaló a los dos miembros de la tripulación que aún no estaban presentados.

-Ni mandan ni obedecen… -respondió Elaine-. Chatterjee es responsable absoluta de la misión, sus disposiciones nos afectan a todos. Gantomor le sigue en rango, tiene sus propias atribuciones y le ayuda a tomar las decisiones, aunque la última palabra siempre es de ella; en cálculo de trayectoria, velocidad y temas similares es él quien resuelve…

Elaine se interrumpió porque le parecía que estaba hablando demasiado, pero como le escuchaban sin poner reparos, se animó a seguir.

-Por costumbre se me da el siguiente grado, el médico de a bordo siempre lo tiene; en realidad no detento mando alguno, si no es en temas de salud, ahí toda la responsabilidad es mía y mi palabra la que vale. Claro que he de estar abierta a comentarios y sugerencias, o cuestionamientos… Minamoto y Quinteros no tienen mando, son técnicos, pero no por eso se pasan el día obedeciendo órdenes, ni mucho menos. Tienen su trabajo y son totalmente autónomos, y se les consulta… En fin, esta sería nuestra estructura jerárquica.

-Más abierta de lo que parece desde la observación exterior -Koroj se dirigió a Elaine-. Describe a los que llamas técnicos.

-Minamoto valora la situación de la nave y del equipo tecnológico y humano en el entorno, ya sea en el vacío, en trayecto, situados en destino… Por lo que sé está casada y tiene un hijo y una hija ya mayorcitos, pero es tan reservada que poco más puedo decir. Muy profesional, de toda confianza, aunque de carácter muy cerrado. Está presente en nuestras reuniones informales, comparte nuestras distracciones y es afable y considerada, pero se limita a comentar algún detalle, opina muy pocas veces y jamás contradice a nadie, y yo la siento distante en todo momento. Lo siento, Aiko, pero es así.

Elaine se dirigió a su compañera con algunos remordimientos, pero ella no reaccionó de ninguna forma aparente. La doctora señaló al correntino.

-Quinteros se encarga de las comunicaciones. Su trabajo es el que nos permite estar en contacto con la Tierra en todo momento, a nivel profesional o de misión y también con nuestras familias. La pérdida de las transmisiones desde las bases de seguimiento le ha afectado de forma muy negativa. No sé nada de su vida privada. No parecen gustarle demasiado los pasatiempos comunes, lee mucho y no participa en las conversaciones intrascendentes. Creo que nos considera frívolos, él es muy serio.

» En realidad -siguió diciendo, pensativa-, las charlas relajadas son patrimonio de Chatterjee, Gantomor y yo. A los tres nos encanta la música, la literatura, las representaciones, los viajes, los deportes… aunque nuestros gustos son tan dispares que dan para muchas discusiones en las horas de ocio, y esto ha sido un gran aliciente en este viaje tan largo.

-Habla, Minamoto. Cuéntanos de ti misma -Koroj se dirigió a Aiko, que en todo momento se había mantenido silenciosa e impenetrable.

-Soy japonesa, me crié en una familia muy tradicional, de las que prefieren que las chicas se centren en el hogar y el matrimonio, aunque mi padre aceptó que realizara estudios superiores cuando vio que tenía condiciones. Me casé con el esposo que me eligieron, es médico de salud pública y ha aceptado mi carrera como astronauta con bastante reserva y mucha contrariedad. Por suerte, en la TSA de Honshu estaban muy interesados en mí y el Alto Comisionado pertenece a una familia ilustre a la que mi marido respeta mucho. Y aquí estoy. Mi trabajo y mis hijos son lo mejor de mi vida. Ahora toca trabajo. Eso es todo.

Koroj se volvió a Quinteros, y éste torció el gesto.

-Toda esta situación me parece una pérdida de tiempo. ¿Quién es en realidad esta gente, y qué es lo que quiere? ¿Qué les importa nuestro nombre, o de dónde hemos venido?

-Quinteros, por favor… -la voz de Elaine era suplicante, le asustaba la reacción de Kanwal, que ya se había airado ante las primeras respuestas de Radha. De seguir así, pronto lo tendrían completamente en contra.

-Quinteros, te lo ruego -el susurro vino de Aiko.

José Quinteros suspiró, y aunque mentalmente no había cedido, decidió colaborar, ni que fuera por sus dos compañeras.

-En fin, nací en Avaparaná, en el continente americano. Llevar adelante mis estudios fue una carrera de obstáculos, mi familia se sacrificó mucho cuando se vio que mi capacidad era excepcional, y me gradué como primero de mi promoción. Pude entrar en la TSA gracias a un profesor que me recomendó para hacer estudios avanzados en el Duplo Norte, en el MIT, que es una escuela antiquísima y de mucho prestigio, aunque muy cara. Tuvimos que solicitar diversos créditos que aún estamos pagando. No tengo tiempo ni ganas de distracciones. He de mantenerme informado de los avances en tecnología y mejorar mi formación continuamente. Mi obligación es llevar adelante una buena carrera para agradecer todo lo que han hecho por mí. Tengo una responsabilidad con mi pueblo, con los míos y con Dios.

Un silencio prolongado siguió a todas estas afirmaciones; los terrestres, aunque se sentían ligeramente desconcertados por toda esa información privada, fueron conscientes de que algo muy curioso estaba pasando. Uno a uno, y de forma progresiva, estaban dejando caer las barreras que ocultaban su forma de pensar, y se estaban mostrando más sinceros en sus expresiones que jamás durante el largo viaje.

Fue Radha la que rompió el encanto para preguntar con cierta brusquedad:

-¿Qué, o quién, es Krakta?

Y era indudable que pretendía que la pregunta fuera contestada.


(Continuará)



dimarts, 16 de desembre del 2025

I més dolents, encara...

Tellem Bond, la nena-deessa, quan tenia10 anys,
interpretada per Amelia Minto a Fundació 2

Ra (Stargate, Roland Emmerich, 1994)

Un dels malvats més ambigus i fascinants del cinema dels anys noranta va ser aquest Ra, un ésser semblant a un cuc, procedent d'una civilització avançada, que aprofita el seu domini de la tecnologia per robar i utilitzar cossos d'altres espècies i així gaudir d'una vida immortal, a més de disposar de l'adoració i la rendició absoluta de tota una raça. 

Ra és amoral (en el sentit que l'ètica i la moral humana no tenen res a veure amb la seva cultura) i andrògin, ja que com a entitat que pertany a una espècie assexuada no és ni home ni dona. Al relat, el seu hoste va ser un noiet encara impúber de l'època pre-dinàstica egípcia, i la seva biologia, tan allunyada de la nostra, l'ha convertit en aquest personatge definit només per l'ambició, la crueltat, i l'ànsia de domini.

Trobo que tot plegat va quedar molt ben representat per aquest actor, que va fer un gran treball, aportant a Ra una mirada i una actitud que sorprenen i fins i tot arriben a causar rebuig (i certament por) per la seva arbitrarietat i nul·la empatia.


L'actor britànic Jaye Davidson en la seva astoradora caracterització
 com a Ra a la pel·lícula Stargate (1994)


Khan Noonien Singh (Star Trek)

I seguim amb la ciència ficció. A la icònica sèrie Star Trek (Gene Roddenberry, 1966), emesa durant els anys seixanta, surten, evidentment, nombrosos antagonistes, però pocs (o potser cap) arriben al carisma de Khan Noonien Singh, i bona part del mèrit correspon a Ricardo Montalbán, l'actor que feia aquest paper. 

Singh és un humà millorat genèticament, amb una gran intel·ligència, habilitat, enginy i força, que es converteix en un cruel dictador a la Terra abans del descobriment de la velocitat de corvatura i el Primer Contacte. Derrocat, jutjat i condemnat, és criogenitzat juntament amb uns quants del seus seguidors, i trobat a la deriva per l'espai per la famosa Enterprise.

Despertat del seu somni, intenta apoderar-se de la nau i prova de recuperar el seu poder perdut. Finalment, ell i els seus acompanyants són desterrats a Ceti Alpha V, on es suposa que podran sobreviure i crear una societat al seu gust.


El paper de Khan a la sèrie original de Star Trek (1967) va ser
interpretat per l'actor mexicà Ricardo Montalbán

El carisma de Singh i la seva fama entre els fans de la sèrie va propiciar que l'any 1982 es filmès Star Trek II: La ira de Khan (el segon filme de l'anomenada Primera Trilogia Star Trek), dirigida per Nicholas Meyer. Una prou notable pel·lícula on Montalbán va reprendre el personatge, al que va atorgar una personalitat encara més fascinant. I aquest cop està mogut a més per la venjança, ja que Ceti Alpha V s'ha convertit en un planeta inhòspit i gairebé tots els seus companys són morts. La seva fúria freda i les seves grans capacitats el converteixen en un enemic temible i gairebé invencible. 


Ricardo Montalbán en el seu paper de Khan Noonien Singh
a la pel·lícula Star Trek: La ira de Khan (1982)


I com que el personatge donava per a molt, en la Segona Trilogia tornem a trobar Khan, també a la segona pel·lícula (En la foscor, J.J. Abrams, 2013) interpretat pel fantàstic i camaleònic Benedict Cumberbatch, que composa un Khan encara més misteriós, manipulador, maquiavèlic i imprevisible. 


A la pel·lícula Star Trek:en la foscor (2013), el paper de Khan el va
interpretar el gran actor anglès Benedict Cumberbatch

El més interessant d'aquest personatge és que la seves accions no són gratuïtes, no representen una maldat pura, sinó que obeeixen a una ideologia molt concreta i lògica pel que és la seva condició de superhome. És despietat i no té una consciència del mal i el bé del tipus, diguem-ne judeo-cristià. Però a canvi és totalment lleial al seus companys, i sol complir escrupolosament els tractes amb els seus adversaris... sempre i quan no trobi una sortida que li surti més a compte, emparant-se, per exemple, en la lletra de la llei. Així que en cap de les històries on surt es considera que mereixi la mort i aquí, a la Segona Trilogia, torna a quedar criogenitzat amb els seus seguidors, a l'espera, suposo, d'una cultura que ell respecti i que aconsegueixi portar-lo al costat lluminós.


Lisa Casper (Resident Alien, Chris Seridan, 2021)

Si es suposa que els dolents a les pel·lícules d'invasors de l'espai són els extraterrestres, oblideu-ho. Si Harry (el nom del seu hoste humà, el seu nom original és impossible de pronunciar) és egoista i amoral, té uns quants antagonistes molt pitjors. I la que es porta el gat a l'aigua és Lisa Casper, una agent encoberta, membre d'una organització militar, pressumptament finançada pel govern USA (però ves a saber) que és, sense pal·liatius, una autèntica psicòpata. 

En una série amb uns quants protagonistes més o menys bones persones i una bona colla d'individus, diguem, ambigus, Lisa Casper és decididament perversa. Una persona que, emparada en unes preteses ordres, exhibeix i practica tota la crueltat i mala bava que li proporciona la seva naturalesa pervertida i violenta. Una dolenta de manual, molt ben representada, val a dir, per una actriu atractiva i amb cara d'angelet, amb un fals posat de bona nena que dóna ganes de vomitar.

El personatge és una crítica gens amagada d'un cert tipus d'agents de l'autoritat, i fins aquí, que ja s'entén que vull dir.


Mandell Maughan és Lisa Casper, la psicopàtica
antagonista a Resident Alien (2021)


Kelden Amadiro (Els robots d'Aurora; Els robots i l'imperi, Isaac Asimov, 1983-1985)

Com ja he comentat en altres post, les novel·les d'Isaac Asimov són una de les meves debilitats. I tot que no apareixen en elles grans antagonistes, aquest és realment molt important.

Kelden Amadiro és un espacial, és a dir, un humà millorat per manipulació genètica, habitant del món Aurora (el primer planeta extrasolar col·lonitzat pels humans). És un roboticista de primera línia, i creu fermament en el paper trascendental del robots en l'expansió dels humans per la galàxia. Les seves conviccions el porten a oposar-se a la cultura terrícola, que considera decadent i suïcida, i apostar per l'expansió dels espacials, abandonant els terrícoles a la seva sort, ofegats i tancats a la Terra, incapaços de créixer i millorar la seva vida, abocats a la degradació i finalment a l'extinció. 

Si bé al començament, a Els robots d'Aurora, es mostra com una persona molt racional -encara que contrària al creixement de la població terrestre-, la derrota de les seves idees a mans del terrícola Elijah Bailey el fan concebre un odi profund cap a tot el què tingui a veure amb el planeta Terra. A Els robots i l'imperi ja no és capaç de prendre decisions assenyades, només vol venjança, i les seves accions acaben amb la destrucció de la Terra per un augment incontrolat de la radiactivitat natural.

Amadiro no és un malvat, és un creient en que el destí de la Humanitat està en mans dels espacials. La frustració dels seus plans d'expansió i la impotència que en segueix el fan un home ressentit, ple de rancúnia, que no dubta en destruir cruelment tot alló que s'oposa a les seves creences. Però acaba els seus dies veient com els odiats terrestres envaeixen la galàxia mentre els espacials declinen i són vençuts per l'empenta i la gran energia dels terrícoles. Per tot plegat, és un personatge que, tot i la seva actitud arrogant i despectiva, arriba a fer una certa pena, ja que res del què fa pot aturar la desaparició de tot allò en què creu i que estima.


Segons els fans, l'actor nordamericà Jimmy Smiths podria ser una bona
representació de Kelden Amadiro, l'antagonista més carismàtic a
dues de les novel·les de robots d'Isaac Asimov


 Scar (El rei lleó, Rob Minkoff i Roger Allers, 1994) 

Ja vaig comentar, parlant d'aquesta pel·lícula, que els millors personatges eren Timon i Pumba, per una banda, i Scar per l'altra. Aquesta versió de Hamlet, animada i amb animalets, no pot deixar de presentar el seu Claudi, el germà assassí, i aquí el tenim, amb melena i mirada verda i centellejant. És potser un dels més importants antagonistes de Disney, dotat d'una crueltat i ambició extremes i d'una presència impressionant (contra el que insinua la trama, que afirma que és dèbil i birriós comparat amb el seu germà). Ben al contrari, és ben capaç d'una artera manipulació i un despietat exercici del poder.

Un encertat retrat de l'ambició sense límits i l'enveja més cruel fan de Scar un interessant personatge ple de matisos.


Scar, la personalitat més magnètica i també malvada a
El rei lleó (1994)


Tellem Bond (Fundació Temporada 2, David S. Goyer i Josh Friedmannm, 2023, sobre l'obra d'Isaac Asimov)

Una infantesa desgraciada com a deessa d'una comunitat religiosa primitiva han convertit Tellem en una dona amargada i enganyosa, que només respecta les persones que tenen les seves mateixes capacitats mentals.

Darrera la seva aparença espiritual, acollidora i accesible, s'amaga un personatge racista, dictatorial, cruel i manipulador, que no vacil·la en emprar l'engany i la tortura per aconseguir el què realment vol: la vida eterna. Tellem té terror a la mort i ha trobat la manera d'usurpar l'energia vital de determinades persones i d'aquesta forma ja ha allargat la seva vida diversos segles.

Hem de tenir en compte que aquest personatge no és canònic, és a dir, no surt en cap moment als llibres d'Asimov, però la veritat, el trobo molt encertat i ben dibuixat, i es mereix aparéixer en aquest petit recompte de dolents.


Rachel House és l'actriu neozelandesa que dóna vida a l'ambivalent
i falsària Tellem Bond a la versió en sèrie de Fundació (2021)





dilluns, 24 de novembre del 2025

Una laguna en el mar de las olas (XXII)


Yuliya Solntseva a la pel·lícula Aelita, reina de Mart (1924)



Capítulo XXII: Decíamos ayer... 


Nadie se acordó de liberar a los Gantomor de sus bolsas de viaje, y ellos tenían tantos deseos de acabar de una vez y saber qué pasaba, que las cargaron hasta la sala de reuniones sin decir ni una palabra. La puerta, como el día anterior, estaba ligeramente iluminada, y tanto la sala de conferencias como los despachos adyacentes permanecían silenciosos y a oscuras, contrastando fuertemente con el resto del edificio. No hubo necesidad de llamar, y fueron entrando uno a uno: Radha, todavía ligeramente ceñuda, conduciendo a Dyson, que apenas podía contener su curiosidad; parecía un sabueso olfateando la noticia. Quinteros detrás de ellos, a continuación los Gantomor, y las últimas, Aiko y Elaine, que por alguna extraña razón se sentían cada vez más retozonas.

Bouchard les esperaba detrás de la misma mesa, y a su lado se sentaba muy erguida una mujer un tanto estatuaria, de expresión impasible, que les contemplaba con una especie de interés distante. Aunque todos se sorprendieron al verla nadie hizo ningún comentario al respecto. Elaine presentó a los Gantomor, ya que ellos no conocían a Bouchard.

-Roger, este es el miembro de la Mare Undarum que aún faltaba por llegar, Iderbayarii Gantomor, y esta es su esposa Ochirbatyn… Aunque creo que usted ya sabía que estarían hoy aquí.

-Como les dije ayer, yo les llamé -se dirigió al matrimonio con su afabilidad habitual-. El aviso les llegó y han respondido. Estoy satisfecho de su reacción. Por cierto, es curioso que nadie ha hecho el más mínimo comentario acerca de la facilidad con que todos han conseguido transporte…

-Es notable, ciertamente, pero supongo que ahora nos dirá que usted tiene algo que ver con ello-el comentario de Radha no dejaba de tener un tinte sombrío, pero nadie le hizo caso. Bouchard continuó hablando con el mongol.

-Temo, doctor Gantomor, que le falten algunas indicaciones para entenderlo todo, pero confío en que la memoria regrese de forma paulatina, y le pido paciencia. En cuanto a usted -dirigiéndose a Ochir- no la esperaba en esta reunión, pero ya que todos están de acuerdo con su presencia, por mi parte no hay problema. Sólo le ruego, como a su marido, que sea paciente.

Los esposos Gantomor estrecharon la mano de Bouchard y se sentaron. Bouchard se dirigió a todos los presentes.

-Bienvenidos a la reunión entre los miembros de la expedición terrestre Mare Undarum y dos representantes del grupo explorador krakta.

-¿Krakta? ¿Lo he entendido bien? Era algo así, pero no estaba seguro…

-Así es, doctor Gantomor. Nosotros somos krakta, ustedes terrestres. Pero empecemos por las presentaciones.

Roger Bouchard se disponía a saludar y presentar al resto de componentes, pero al reparar en Dyson se interrumpió, como si aguardara de alguien una aclaración a esta visita inesperada. El reportero prefirió romper el hielo por su cuenta, y se dirigió al sociólogo con la mano tendida.

-Encantado de conocerle, doctor Bouchard. Me llamo Mark Dyson y soy periodista; estoy aquí invitado por el señor Quinteros y -aquí su sonrisa se hizo realmente pícara- más o menos tolerado por los demás. Conozco a fondo el asunto Mare Undarum y a sus protagonistas, y al saber que se iba a tratar el tema no he querido perderme esta reunión. Además, sigo todas sus publicaciones y si al terminar la sesión me pudiera conceder una entrevista, sería una magnífica oportunidad para mí.

Bouchard le estrechó la mano, y su expectación inicial pronto fue sustituida por un ligero descontento. Se dirigió a los convocados:

-Bien, señores, veo que han traído un testigo. ¿Creen que es mejor confrontar diferentes versiones de los hechos o temen que vaya a engañarlos?

-Lo cierto -dijo Radha- es que usted también ha traído uno. Me parece que ninguno de nosotros conoce a esta señora.

-Vamos a resumir con rapidez la situación -la respuesta de Bouchard fue tajante; era evidente que lo que menos deseaba era perder el tiempo con pequeñeces-. Esta es Marina Borisovna Petrova. Está aquí a petición mía y su presencia es imprescindible. En su día registró de forma exhaustiva los detalles de nuestro encuentro y desde entonces ha estado atenta a los sucesos relacionados con él.

Elaine supo inmediatamente de quién (o qué) se trataba.

-Roger, ¿esta persona es… Munaak?

-Así es -la respuesta provino de la propia Marina. Su adaptación estaba ya muy avanzada.

-¿Quién es Munaak? -de algún lugar brotó la pregunta, el grupo la observó con perplejidad y Elaine se sintió obligada a dar aclaraciones.

-En nuestra entrevista de ayer, Jakork, o sea, Roger, me habló de él, bueno, de ella. Me dijo que era su “elemento de control” y que se había mantenido todos estos años en el cinturón de Kuiper. Es así ¿verdad? -la última pregunta se dirigió a Bouchard.

-En efecto.

Quinteros decidió que era mejor aclarar la aparición de Dyson.

-Doctor Bouchard, le ruego que no se ofenda. He invitado al señor Dyson por un par de razones. Es un asistente acreditado a la convención y en su día realizó un meritorio trabajo sobre nosotros y la Mare Undarum. Nos ha reconocido a todos, y creo que ocultarle lo que está sucediendo es absurdo y llegaría a convertirse en una fuente de problemas.

-No olvidemos que los periodistas son como aves de rapiña que no sueltan su presa -intervino Radha-, en eso Quinteros tiene toda la razón. Si se piensa bien, es mejor tenerlo como aliado silencioso que como antagonista charlatán.

-De acuerdo -Bouchard permaneció tranquilo-. Mantenerle quieto una vez lo sepa todo será más fácil que esconderle los hechos y acabar siendo delatados. Eso sí sería embarazoso, y como no me lo puedo permitir, me obligaría a tomar medidas radicales -se dirigió al periodista-. Espero que entienda que lo que se va a tratar aquí es de importancia trascendental, pero también confidencial, y que probablemente después le borre la memoria para que nada se divulgue. La supervivencia de toda su raza depende de ello. Si no desea quedarse en estas condiciones, se marchará ahora mismo, e igualmente con su memoria alterada. Usted dirá.

-Lo siento doctor Bouchard, pero antes de contestar necesito que me aclare un punto.

-¿Cuál?

-¿Qué hace aquí Yuliya Sólntseva?

-¿Quién? -la pregunta salió de forma unánime de todas las gargantas.

Dyson se dirigió a Marina-Munaak:

-Es usted idéntica a Yuliya, que por cierto, también era rusa. ¿Era antepasada suya?

-No. Únicamente tengo su apariencia.

Gantomor concretó la pregunta que todos tenían en mente:

-¿Quién es esa… Julia Solznistin?

-Sólntseva. Una actriz rusa del siglo XX. Soy un entusiasta aficionado al cine primitivo, especialmente al mudo, y ella es una de mis estrellas favoritas; también fue una talentosa directora, pero para mí será siempre Aelita, la reina de Marte.

-¿Marte? Tendría que ser Saturno -la exclamación de Elaine hizo sonreír a Aiko y a Dyson-. Aquí hay alguien con un peculiar sentido del humor.

-Todo esto es una estupidez -Radha estaba furiosa; empezaba a ser evidente que no tenía intención de poner las cosas fáciles a nadie-. Estamos tratando de nuestro futuro, del de todo el planeta, por lo que entiendo. A qué viene hablar de cine, estamos aquí para tratar de lo que esta gente nos hizo en Titán. Qué más dará si se parece a una actriz sueca o a un monje budista.

Cuando acabó de hablar parecía que saltaban chispas en el aire, y ante su enfado, Ochir, que la veía por primera vez, estaba completamente desorientada y miraba a un lado y a otro sin saber qué decir ni qué pensar. Su esposo le habló a oído:

-Esto es normal en Radha. Aún no has visto nada. Pero es perro que ladra y no muerde, ya verás -a continuación, el matemático se dirigió a todos los demás-. De todo esto infiero que el aspecto de estas personas que se llaman a sí mismos krakta está tomado de imágenes de terrestres, antiguas o modernas. Siempre va bien saberlo.

-En efecto. Es mi responsabilidad encontrar las mejores mímesis para cada componente del equipo, y durante varios cientos de traslaciones completas de su planeta alrededor de su estrella, Sol, una de mis tareas fue registrar todas sus emisiones en ondas largas y cortas de cualquier frecuencia, además de acceder a sus redes virtuales, locales, regionales y planetarias. De todo este material escogí las apariencias físicas que me parecieron más adecuadas según lo que sería el aspecto de cada uno de nosotros si fuéramos terrestres.

-No entiendo cómo puede saber algo así -fue Aiko la que habló con un susurro, pero Marina-Munaak captó su frase perfectamente.

-Nuestra raza es total y absolutamente empática hacia los campos energéticos físicos de los seres vivos, somos capaces de conectar con todas las formas externas y adaptarlas a nuestros parámetros. Podríamos crear, con la base humana, apariencias completamente nuevas según nuestras características, eso quería significar con lo de nuestro aspecto si fuéramos terrestres. Pero en realidad -Marina quedó un momento pensativa-, aunque no sé si es del todo exacto, yo prefiero hacerlo de este modo, con imágenes ya existentes. Es mucho más sencillo.

-Pues lo de la reina de Marte ha sido total.

Elaine era incapaz de contener una risa no por suave menos evidente, y pronto Aiko y los Gantomor la siguieron; el nerviosismo provocado por la extraña situación estaba pasando factura a los terrestres y todos percibían una falta de contención emocional bastante desagradable, aunque Dyson y Quinteros se esforzaban en mantener la ecuanimidad, este último incluso con tristeza. La doctora Marchand observaba a Bouchard de reojo, temiendo que tanta hilaridad le molestara. Pero el krakta no demostraba la más mínima irritación; lanzó una mirada con intención a Munaak, y ella se dirigió a todos los presentes con una voz mucho más potente.

-Es mejor que aclare unos cuantos conceptos antes de empezar. Os ruego que escuchéis y cuando acabe podéis preguntar lo que deseéis. Siento que el asunto de nuestras apariencias os parezca burlesco o engañoso. No es esa nuestra intención. Ante todo, debemos mostrarnos de forma que no os asustemos y para ello hay que adoptar una apariencia que os sea familiar. No serviría un animal o una planta porque no los respetáis, y una forma de vida extraplanetaria os aterrorizaría, así que optamos por asimilar la figura humana, la única que a vosotros os parece aceptable para una comunicación igualitaria.

Todos callaron inmediatamente, bastante desconcertados, incluso Radha y Gantomor, que no eran personas precisamente impresionables. Pero según avanzaba la adaptación a su mímesis, Marina Petrova se estaba revelando poco a poco como una presencia formidable, incluso más que Bouchard, ahora que se iban habituando a ella. Cualquier deseo de discusión o de enfrentamiento se evaporó, y aunque los krakta no estaban ejerciendo control directo sobre sus mentes, aquellas personas entrenadas durante años para fijar la atención y obedecer órdenes se pusieron en modo de escucha activa, en silencio, tan concentrados que ni siquiera parpadeaban.

-Soy Munaak de Krakta. Formo parte de la expedición Vikka-Koroj a la subsección krasiana -se detuvo un momento al caer en la cuenta de que los terrestres no podían conocer su terminología-. Para que me comprendáis: Krakta, dentro de su proyecto de rastreo intensivo del Universo Accesible, está explorando de forma sistemática las diferentes regiones del espacio, y para ello ha designado a varios grupos de investigadores. Lo que llamáis Galaxia Vía Láctea se ha encargado a cinco responsables, Kejuel, Rakjar, Onwel, Vikka y Koroj. La expedición Vikka-Koroj se encarga del Brazo de Perseo. El equipo de Koroj se separó temporalmente del grupo de Vikka para concentrarse en lo que llamáis el Brazo o Espolón de Orión. Buscamos vida, inteligencias, tecnologías… En algunos casos sólo observamos, clasificamos y registramos, en otros investigamos a fondo. A veces intervenimos, ya sea de incógnito o de forma declarada. Todo depende del tipo y alcance de la evolución de la vida en los lugares que visitamos. Nuestra intención es conocer y, si es preciso, favorecer la aparición de la consciencia. Perseguimos la interiorización del cosmos como un todo dotado de miríadas de formas de expresión, todas ellas armonizadas en una única intención y destino.

El silencio que siguió a esta declaración se hubiera podido cortar con un cuchillo. Asimilar estas informaciones -aunque el grupo que se había entrevistado con Bouchard el día anterior ya podía esperar algo por el estilo-, tenía por fuerza que ser lento. Para Dyson y los Gantomor era mucho más duro. Roger Bouchard lo advirtió y se dirigió a Munaak en su propia forma de comunicación.

-Espera un poco. Hay criaturas que no estaban preparadas. Mark Dyson y la pareja que ha llegado hoy están muy desconcertados y temo una reacción de angustia. Los demás no están mucho mejor. Esta raza no es muy adaptable.

-Tienen activados los recuerdos de los primeros contactos, por lo que sé.

-Sí, pero como ya habrás observado, el matemático, que no estaba ayer, manifiesta ciertas dificultades para gestionar la memoria. Vuelven las imágenes, pero administrarlas no le es fácil. Y para los dos acompañantes es peor. Jamás estuvieron en Titán. No tienen recuerdos. Han de aceptar los de los demás. Está siendo dificultoso.

-Estoy de acuerdo. Sus procesos mentales están muy enquistados. Sería quizá más fácil que observaran su primera entrevista con el grupo y que después nosotros resolvamos sus dudas.

-Correcto. Adelante.

Munaak volvió a dirigirse a los terrestres. Había abandonado su tono solemne y procuró hablar con más naturalidad.

-Antes de continuar, os voy a mostrar cómo fue nuestro encuentro más significativo. Os permito interrumpir si hacen falta aclaraciones.

-Por mi parte -dijo Bouchard- voy a colocarlos en un campo tranquilizante. Relájense y respiren con normalidad. Pronto cada uno verá una pantalla ante sí y en ella se proyectará una escena. De momento, simplemente observen.

Elaine susurró con suavidad, aunque temía una reacción desabrida:

-Radha, querida, digas lo que digas, al final se tratará de cine.

Pero la zona de calma mental ya les estaba afectando y la doctora Chatterjee estaba de mucho mejor humor. Así que pudo sonreír a su amiga y añadir:

-Intentemos disfrutar de la función. Aiko, por favor, ya que tú has conservado la memoria, ni que sea en parte, vas a ser quien valide toda la información que nos den. Confiamos en ti.

La respuesta de Aiko fue tender ambas manos hacia sus antiguas compañeras, que las estrecharon con fuerza. La voz de la vulcanóloga sonó con más determinación:

-Estamos juntos en esto, cada cual en su papel -inclinó la cabeza hacia los que fueron sus camaradas varones-. Gantomor, Quinteros, volvemos a formar equipo: confiemos los unos en los otros como lo hicimos durante los meses del proyecto. Aquí está la Mare Undarum de nuevo, y saber la verdad nos hará más fuertes. Ochirbatyn, Mark, gracias por acompañarnos en esta travesía, tan trascendental en nuestras vidas.

Se dirigió entonces a los dos krakta con determinación:

-Estamos dispuestos.


(Continuará)



dilluns, 17 de novembre del 2025

Petites joies de la música i la dansa (III)

 

Imatge del videoclip de The Phantom of the Opera (1986),
el famossíssim musical d'Andrew Lloyd Weber



W.A. Mozart


Doncs repetim amb Mozart, com ja vam fer amb Händel, i evidentment perquè l'obra s'ho val.

L'origen de la curta peça (dura uns vuit minuts), està en una fuga per a dos pianos que Mozart va composar l'any 1783, una època en la que el seu bon amic, el baró Von Swieten, el va introduir en la música de Bach i de Händel. Alguns cops costa adonar-se que aleshores no hi havia pas la facilitat de què ara gaudim de conéixer l'obra de músics antics o d'altres països. J.S. Bach estava completament oblidat, i per a Mozart la lectura de les seves composicions va ser una revelació. Especialment li van cridar l'atenció les fugues, aquesta forma musical tan barroca, que havia quedat prou enrere en els gustos del públic. La dona de Mozart, Konstanze, que pertanyia a una família de músics professionals, no n'havia sentit mai cap i va quedar tan enlluernada que li va dir al seu marit que a partir d'aleshores només volia sentir que fugues. Segurament es tracta d'una broma, però ens dóna una mica la mida del desconeixement que hi havia quant a les obres mestres d'èpoques per altra banda no tan reculades.

Mozart va adaptar aquesta fuga per a conjunt de cordes i la va precedir d'un adagi per fer el número més complert. Es tracta d'una obra notabilíssima i que fa un cert conjunt amb una altra fuga mozartiana que ja vaig comentar al seu dia: el Laudate pueri dels Vesperae solennes de confessore.

Tinc una petita història amb aquesta peça. Quan jo no tenia ni catorze anys a casa van comprar un disc amb tot d'adagis famosos. Recordo que hi havia el d'Albinoni, el de Barber, i uns quants més. I també estava aquest Adagi i fuga de Mozart. Va ser un sotrac, ja que no s'assemblava en absolut a la resta d'obres de la gravació. Jo diria que a la família no els va agradar, i això que Mozart allà era un mite, però l'estil era tan diferent al què estaven acostumats que no els entrava; algú va arribar a comentar que "els genis també poden tenir moments no gaire encertats". Però a mi, desprès de la primera sorpresa, em va començar a atreure més i més. Me'l posava un cop i un altre i aviat em vaig adonar que a la fuga, "les notes es perseguien" (en aquells moments encara no havia estudiat res de música). Trobava que era superb, espectacular... I ara, amb més coneixements, m'he adonat que és una obra mestra. 

Aquí us la deixo en una versió molt ben interpretada que m'agrada molt, la de Jesús Echeverría al front de l'Orquestra de Corda Civitas Musicae. 


Adagi i fuga en do menor KV 546 (1788)


https://www.youtube.com/watch?v=V3L0zpQwh0g&list=RDV3L0zpQwh0g&start_radio=1



Benjamin Britten




I com que ja toca tornar al segle XX no puc deixar de banda el gran músic anglès Benjamin Britten (1913-1976) si parlem de petites joies. Ja fa anys vaig publicar en aquest mateix blog aquest post que li vaig dedicar: Mostra de Britten on parlava precisament d'aquesta curta, encantadora i espiritual obra vocal, i us feia cinc cèntims de l'atraient personalitat de Britten.

La peça està escrita per a una coral petita que canta en anglès (l'idioma del poble) i un grup de quatre solistes que canten en llatí (se suposa que són àngels que responen als precs de la gent).

Ja veureu com us agrada.


A Hymn to the Virgin (1930)

https://www.youtube.com/watch?v=vGsgqITye58



John Williams



John Williams (Nova York, 1932), és un dels més notables compositors de música de cinema. Alguns cops dóna la sensació (que ningú s'esveri, sisplau), que els músics que no volen tancar-se en les modernitats més estranyes, minimalistes, dodecafòniques i atonals s'han refugiat en les bandes sonores a fi de poder menjar cada dia.

He parlat d'altres compositors de cinema, com Bernard Herrmann, Basil Polidouris, Maurice Jarre o Anton Karas, i de mateix Williams, però aquest cop el poso aquí, amb les petites joies, per donar el seu valor a una obra que en el seu temps va provocar una revolució: la banda sonora de Star Wars. Música que va tenir un èxit espectacular, que va vendre milions de discs, que va ser imitada i homenatjada, i que ha deixat una empremta molt important a la indústria de l'entreteniment. Passeu-vos-ho bé amb aquest curt resum de la composició, en una versió dirigida pel mateix Williams.


Star Wars (1977)


https://www.youtube.com/watch?v=FTiRrlgbYIM&list=RDFTiRrlgbYIM&start_radio=1


Andrew Lloyd Webber




Aquí tenim a Andrew Lloyd Weber (Regne Unit, 1948), un dels més famosos i exitosos compositors de "musicals", aquest estil tan anglosaxó que barreja una mena de sarsuela amb teatre i alguns trets operístics. En general, obres lleugeres, tot i que es troben peces ben  boniques.

No sóc gaire aficionada al musical, però fa uns dies, atreta per l'estrena de El Fantasma de la Ópera al Tívoli de Barcelona, hi vaig anar i la veritat és que ho vaig passar molt bé. És una obra extremosa, amb un muntatge espectacular, farcida d'homenatges musicals a l'òpera clàssica i romàntica, amb picades d'ullet a Le nozze di Figaro i Don Giovanni entre d'altres. Fins i tot surt la famosa làmpara que cau sobre el públic a la primera pel·licula!

Em van sobtar una mica els canvis de registre de cant operístic a a interpretació de musicals, però, realment, em vaig divertir. Només vaig trobar a faltar la finesa de la instrumentació dels autors clàssics, aquí l'orquestra alguns cops sembla que t'ataqui, però està tot prou bé. 

Com a mostra he triat el més famós fragment en un muntatge, videoclip o trailer que es va fer per donar a conéixer l'obra abans de la seva estrena i que va dirigir Ken Russell. La interpretació correspon a l'aleshores esposa de Lloyd Weber, Sarah Brightman, i a qui havia de ser l'altre solista, en concret el fantasma, Steve Harley. Desprès qui realment va estrenar l'obra va ser Michael Crawford. Però en fi, que gaudiu d'aquesta música, que és ben espectacular.

The Phantom of the Opera (El fantasma de l'Òpera, 1986) - Videoclip promocional. Director, Ken Russell


https://www.youtube.com/watch?v=-D12ciaHK1g&t=47s







diumenge, 2 de novembre del 2025

Petites joies de la música i la dansa (II)

 

Alfred Deller, primer contratenor modern


Seguim amb més mostres de peces ben interessants.


Georg Friedrich Händel

Sí, ja sé que aquest compositor el repeteixo, però és que el fragment és una veritable troballa. Es tracta del primer número de la seva Oda per a l'Aniversari de la Reina Anna. Tota l'obra és magnífica, però aquesta part és simplement meravellosa. Està escrita per a contratenor, el seu títol és Font eterna de Llum divina, i realment es pot sentir -si el cantant ho sap interpretar- la sensació d'assistir al naixement de tota llum i tota puresa.


Ode for the birthday of Queen Anne (1713) - Eternal Source of Light Divine

Aquesta versió està interpretada pel llegendari contratenor anglès Alfred Deller (1912-1979), el primer contratenor de l'època moderna (és a dir, no castrat), que va crear l'escola de cantants d'aquesta corda, perduda des del segle XVIII. El cant del contratenor actual es basa en la utilització molt acurada de la veu de falset, i aquesta tècnica, avui ben generalitzada, va ser ideada per Deller. La reaparició dels contratenors ha permès recuperar una gran quantitat de música barroca que no s'escoltava des de feia 200 anys.


https://www.youtube.com/watch?v=6JkZUu4ngXU&list=RDMMV3L0zpQwh0g&index=17



Edvard Grieg




Edvard Grieg (1843-1907) va ser un notabílissim músic noruec, creador del que podríem anomenar la música nacional noruega. Els seus viatges li van permetre conéixer il·lustres músics centroeuropeus de l'època. Memorable va ser la seva relació amb Franz Listz, que el va animar i recomanar a les autoritats musicals del seu país, la qual cosa va engegar definitivament la seva carrera com a compositor.

L'origen de Peer Gynt està en una obra teatral del dramaturg noruec Henrik Ibsen. Grieg va composar la música incidental de l'obra i després, vist el seu èxit, la va concretar en dues suites orquestrals per a concert que s'interpreten força. Una llàstima que només s'interpretin les suites, ja que la peca sencera és de gran valor musical.

El personatge de Peer és una mena de Don Juan escandinau vingut a menys, desorientat, vanitós i molt esmunyedís, que arriba a enamorar fins i tot a una princesa troll i tenir-ne un fill monstruós. Abans ja havia seduit i abandonat la pobra Ingrid, una núvia a la que segresta del seu mateix casament. Després de la mort de la seva mare, Aase, acaba finalment al nord d'Àfrica, on es converteix en mercader i tractant d'esclaus. Allà, fent-se passar per profeta, provarà d'engalipar la jove ballarina Anitra, que podrà escapar-se d'ell. Peer torna a Noruega molt ric, però un naufragi li fa perdre tota la seva fortuna. Finalment, l'amor de la seva estimada Solveig  -que l'ha estat esperant tots aquests anys- és capaç de redimir-lo al final de la seva vida. 

Vaja, que Peer Gynt és una mena de Tenorio una mica anterior al de Zorrilla. Tots dos, ves a saber per què, es salven al final, mentre els Juanes de Tirso i Molière, i el Giovanni de Da Ponte i Mozart, cauen directes als inferns. I són personatges molt semblants, però Ibsen i Zorrilla juguen amb temes de redempció per amor que els altres, protagonistes similars - i no necessàriament pitjors persones -, no arriben ni a tastar.

Com a mostra de la composició de Grieg he triat la dança d'Anitra. Segons alguns crítics és la pitjor peça de l'obra, però jo la trobo molt al·legre, i com que es tracta d'una noia que es salva de les martingales de Peer, em sembla molt adequada per incloure-la en aquest recull de petites joies.


Peer Gynt (1876) - La dança d'Anitra

Versió de la Filàrmonica de Nova York dirigida per Kurt Masur.


https://www.youtube.com/watch?v=xV9e9rDsxOw&t=36s



Antonin Dvorak




Antonin Dvorak (1841-1904) és a la República Txeca (Bohèmia-Moràvia) el que Grieg va ser per a Noruega, és a dir, un músic capaç de crear obres segons les convencions clàssiques utilitzant melodies i formes populars de la seva terra. És un dels millors compositors del segle XIX i ha quedat emmarcat en l'anomenat Moviment Nacionalista que va passar per Europa donant valor a les caracteristiques pròpies de cada regió. A Txequia també trobarem el fantàstic Bedrich Smetana i a Leos Janacek.

Avui us vull proposar el darrer moviment de la seva Novena Simfonia, també anomenada "Del Nou Món", ja que a va composar en una estada a Nova York l'any 1893; és la seva composició més popular i una de les simfonies més interpretades en el circuit internacional. Es tracta d'una obra bella i commovedora. Alguns dels seus fragments posen realment la pell de gallina, i aquest quart moviment ens en dóna una bona mostra en només dotze minuts,


Simfonia número 9, dita "Del Nou Món" (1893) - Quart moviment

https://www.youtube.com/watch?v=r9RH0HrzWqw


Ara bé, si teniu una mica més de temps, us recomanaria la simfonia sencera, en aquesta fabulosa versió de la Kristiansand Symphony Orchestra sota la direcció de Julian Rachlin. Una experiència meravellosa.


Simfonia número 9, dita "Del Nou Món" - Obra complerta

https://www.youtube.com/watch?v=KsctQjsiI5A&list=RDKsctQjsiI5A&start_radio=1


Bedrich Smetana



Bedrich Smetana (1824-1884), com he comentat en l'apartat anterior, és un dels compositors més notables del nacionalisme txec i qui va obrir el cami a Dvorak. Lamentablement, no és gaire conegut fora del seu país i en els concerts del circuit internacional s'interpreten poques obres seves. Així i tot, és bastant popular el seu poema simfònic La meva pàtria (1879), del qual he escollit el preciós fragment que va dedicar al riu Moldava, aquí descrit tant en els seus moments dolços com en mig de les tempestes i els aiguats. Hem de tenir en compte que Smetana ja feia bastant de temps que s'havia quedat totalment sord quan va escriure aquesta obra. És molt emocionant i perfectament equilibrada. Us la deixo en la versió gravada per Herbert Von Karajan.


La meva pàtria (1879) - El Moldava

https://www.youtube.com/watch?v=KAHb8v1PaKc





dimecres, 22 d’octubre del 2025

Una laguna en el mar de las olas (XXI)

 

La diversidad de razas y culturas en un entorno de respeto mutuo
y tolerancia es una riqueza que no podemos dejar perder



Capítulo XXI. Confluencia


La llamada fue inequívoca. Si una campana hubiera resonado dentro de sus cerebros, posiblemente el mensaje no hubiera sido tan claro.

    «Sala de reuniones V despacho izquierda en cinco minutos»

Se encontraron todos en el pasillo que comunicaba el Pavitranda con el cuerpo principal del palacio. Sólo faltaba Radha, que se les unió desde la Sala General y que saludó con gracia a los Gantomor, aunque hubiera preferido ahorrarse el esfuerzo. No lo demostró: se inclinó ante Iderbayarii con una sonrisa y después le tendió la mano, que el hombre tomó con la suficiente sencillez como para ser, si no cordial, al menos amable.

-Hola, doctora Chatterjee.

-Doctor Gantomor, bienvenido a Nueva Delhi -se volvió a su acompañante, y aunque estaba sorprendida supo reaccionar para que la mujer no lo notara-. Esta es su esposa, ¿no es cierto? Encantada de conocerla, señora…

-Ochirbatyn -la esposa de Iderbayarii se inclinó con deferencia ante Radha. Estaba muy impresionada por su categoría y completamente extasiada ante su elegante aspecto-. Mucho gusto, doctora Chatterjee -su tono de voz evidenciaba la admiración que sentía.

-Mi nombre es Radharani -sonrió a la mujer con simpatía. La verdad era que su figura y modales le habían gustado. Era mucho más natural de lo que había creído-. Como no estamos en una misión será mejor un trato más ligero, ¿no creen? Tanto doctor y tanto acatamiento cansan un poco.

Un rumor de asentimiento surgió del grupo, y únicamente José Quinteros puntualizó:

-Por favor, yo prefiero Quinteros. Lo de José me suena raro fuera de casa.

Radha titubeó un momento al valorar la presencia de Ochir, pero decidió que sus obligaciones como anfitriona tenían prioridad. Se dirigió primero a Gantomor y después a ella.

-¿Ya disponéis de alojamiento en el Saraswati? ¿Has venido como participante de la convención, o acompañas a tu marido?

Los esposos se miraron y Ochir respondió, insegura.

-Te agradeceremos una orientación. La verdad es que se nos ha convocado con muchas prisas y hemos venido lo más rápidamente posible, sin pensar en nada más. Llevamos muchas horas de viaje y ni siquiera hemos podido cambiarnos de ropa.

Radha tomó su fono y envió un mensaje.

-No te preocupes, Ochirbatyn. Ahora mismo os buscan alojamiento. Si te parece bien, uno de mis compañeros te llevará hasta un apartamento y allí podrás descansar. Después te avisaremos…

-Ya me disculparéis, pero yo acompaño a mi marido a donde sea que vaya.

-Queremos estar juntos en esto -Gantomor miró con un cierto aire retador a Radha y luego a los demás, pero pronto decidió moderar su actitud cuando vio que ellos no parecían disgustados-. No deseo que os parezca una imposición. Por eso os lo pido por favor.

Los antiguos compañeros se miraron y después se fueron inclinando ante ella, presentándose uno a uno.

-Por mi parte de acuerdo. Bienvenida, Ochirbatyn-san. Soy Aiko Minamoto. Me alegro de conocerte.

-José Quinteros. Encantado.

-Elaine Marchand. Tienes un nombre precioso, Ochirbatyn -la aquitana le sonrió con gentileza.

Ochirbatyn dio un pequeño respingo ante el saludo de Elaine, pero nadie lo advirtió porque se controló a tiempo. Parecía muy satisfecha del recibimiento y su autodominio acostumbrado volvió pronto.

-Si podemos dejar el equipaje y refrescarnos un poco será suficiente. Ya hemos tomado algo, bastante caro por cierto…

-Estoy tramitando los pases y entonces no habrá problema con las consumiciones -Radha no fue la única que tuvo que disimular una sonrisa. Ya habían oído hablar de la ligera tacañería de la esposa de Gantomor cuando estaban en la TSA-. Están racionadas, pero ya veréis que la calidad y la cantidad son muy razonables. Bienvenida al grupo, Ochirbatyn.

Volvió a tomar el fono y de pronto se le escapó un gesto de rechazo. Estaba preparada para recibir al que había sido su subalterno, e incluso aceptar a su esposa, pero se sobresaltó visiblemente cuando se fijó en Dyson, que durante la escena anterior se había mantenido en un discreto segundo plano.

-Un momento. ¿Es usted Mark Dyson, el periodista?

-Buenos días -el hombre le tendió la mano, pero Radha no la tomó. Tenía el ceño fruncido.

-¿Esto qué es? ¿Una convención paralela? -por su tono fue evidente que se sentía molesta-. Nuestra reunión es particular, no admitimos extraños. Lo siento, señor Dyson, pero a riesgo de sonar desagradable, he de pedirle que nos deje.

Elaine pensó en hacer un aparte en voz baja, pero en realidad, no valía la pena. Tanto daba ya.

-El señor Dyson no es tonto, Radha. Nos ha ido encontrando uno a uno y ha sacado sus conclusiones. Quinteros es partidario de enterarle del caso, y aunque yo no acabo de estar de acuerdo, no veo cómo nos lo podríamos sacar de encima, ahora que nos ha visto.

-Doctora Chatterjee, le ruego que no se enoje. Tenga en cuenta que soy observador por naturaleza, y que es imposible que alguien que los conozca a ustedes no se imagine qué puede estar pasando. En el programa oficial de la convención no se habla para nada de la Mare Undarum, así que, ¿qué puedo pensar cuando me los encuentro a todos, y por añadidura, actuando como conspiradores? Lo siento, pero esa es la impresión que dan.

-Radha, por favor -el que habló era Quinteros-. Intenta no comportarte con nosotros como si todavía estuviéramos a tus órdenes. Te lo ruego, permite al señor Dyson que nos acompañe. Después de todo, si no es conveniente que hable, no lo hará-. Dirigió a Radha una mirada significativa, y ésta cedió, aunque a regañadientes.

-Está bien. Lo siento, señor Dyson, no quería ser grosera, pero la situación no tiene nada de divertida -le tendió la mano y se la estrecharon-. Tenga en cuenta que lo mejor será que usted no intervenga. Que quede claro que viene como mero observador. Y además, no le vamos a permitir publicar nada.

Dyson compuso su expresión más cautivadora.

-De eso hablaremos después, ¿no será mejor? ¿Para qué avanzar acontecimientos?

Ninguno de los miembros del grupo se mostró satisfecho con este comentario, las miradas que le dirigieron eran sombrías, y se oyó un murmullo confuso pero ominoso. La excepción fue Quinteros, que se enfrentó a todos.

-Yo respondo por el señor Dyson. La responsabilidad es mía. Señor Dyson, acompáñenos. Y espero no equivocarme confiando en usted.

-Soy Mark para todos ustedes -miró agradecido al correntino-. No le decepcionaré.

Radha cortó la conversación.

-En fin, vamos a ver, ya está dispuesta la expedición. La misma sala que ayer. Por la Mare Undarum Iderbayarii, Elaine, Aiko, Quinteros y yo. Por cierto, ¿qué tal esa… memoria a largo plazo?

Los antiguos astronautas se miraron unos a otros. Todos asintieron, con la cabeza o suaves murmullos.

-Yo igual. Bien, están los acompañantes, Ochirbatyn y Mark. Ya os iréis poniendo al día… Supongo que el doctor Bouchard ya nos estará esperando. Vamos.

Mark Dyson captó rápidamente el nombre.

-¿Roger Bouchard, el sociólogo?

-En efecto.

-¡Vaya! He ido siguiendo las publicaciones de sus artículos, y me parecen excelentes. Estaré encantado de conocerle. Espero que sea posible una entrevista.

Radha no permitió que en su rostro se reflejara otra cosa que impasibilidad. Elaine y Aiko, que habían quedado rezagadas, se miraron y sonrieron de forma maliciosa. Aiko susurró al oído de la doctora.

-El encanto va a ser realmente épico.

-Y la entrevista, impublicable.

Y continuaron su camino cogidas del brazo.


(Continuará)